Sobre el proyecto
Traer de vuelta un sabor icónico siempre representa un desafío, pero el verdadero reto era presentarlo a una nueva generación que no tenía ningún vínculo previo con él. Sabíamos que la nostalgia por sí sola no sería suficiente; necesitábamos hablar su mismo lenguaje y conectar con su constante búsqueda de experiencias diferentes.
Nuestra estrategia consistió en posicionar a Pepsi Limón como el detonante perfecto para romper con la rutina. La campaña invitaba a los jóvenes a salir de lo cotidiano y darle un giro a su día —literal y metafóricamente— atreviéndose a probar algo distinto.